¿Cómo 2 animales ayudaron al desarrollo de Saxenda y Ozempic?
El monstruo de Gila es un reptil venenoso nativo del desierto del noroeste de México y del suroeste de Estados Unidos. Este animal mide de 26 a 36 centímetros y pesa de 550 a 800 gramos. Son carnívoros y su dieta consiste principalmente de mamíferos y pájaros pequeños, otros reptiles, insectos y huevos. Come únicamente de 5 a 10 veces al año. Si bien su veneno por lo general no es letal para los humanos, este es extremadamente doloroso, inyectándolo a sus presas a través de surcos en sus dientes.
El pez rape habita en las profundidades del mar, a aproximadamente 1500 metros debajo de la superficie. Es carnívoro y utiliza bioluminiscencia para atraer a sus presas. Miden entre 2 y 18 centímetros y son fácilmente reconocibles por su gran boca, dientes protruyentes y una antena luminosa.
Un hallazgo inesperado
A primera vista, estos dos animales no tienen mucho en común. Sin embargo, estudios en estas especies llevaron al desarrollo de los agonistas de GLP-1, más conocidos como Saxenda y Ozempic.
El papel del pez rape en la investigación
Gracias al pez rape, se aisló por primera vez el gen que sintetiza glucagón. Estos peces poseen un órgano dedicado exclusivamente a la producción de esta hormona: el cuerpo de Brockmann. A diferencia de los mamíferos, donde el glucagón se produce en el páncreas, este órgano facilitó la extracción y el estudio de las células productoras de glucagón.
Al decodificar la secuencia genética del glucagón, los investigadores descubrieron dos proteínas adicionales: el péptido similar al glucagón 1 (GLP-1) y el GLP-2. Este hallazgo fue clave para entender cómo el cuerpo regula el metabolismo después de la ingesta de alimentos.
El veneno del monstruo de Gila y su impacto en la medicina
Científicos notaron que los animales inyectados con el veneno del monstruo de Gila aumentaban su secreción de insulina. Diez años después, descubrieron en la saliva de este reptil una proteína llamada Exendina-4, un agonista del receptor GLP-1. Esta molécula activaba los mismos receptores del GLP-1 humano, permitiendo desarrollar fármacos que imitan su acción.
Creación de los medicamentos modernos
La activación del receptor GLP-1 sin necesidad de la hormona original incrementa la secreción de insulina, reduce la glucosa en sangre y retrasa el vaciamiento del estómago. Esto ha permitido desarrollar tratamientos innovadores para la diabetes y la pérdida de peso.
Combinando el conocimiento sobre el GLP-1 y la acción de la Exendina-4, en las últimas décadas se han desarrollado medicamentos como Saxenda y Ozempic, revolucionando el tratamiento de la diabetes y la obesidad.
Conclusión
La unión de dos investigaciones en campos completamente diferentes llevó al descubrimiento de una de las terapias más importantes de la década. Este es un claro ejemplo de cómo la naturaleza puede inspirar avances médicos revolucionarios.