Una visión más precisa y clínica
La nueva definición reconoce que el IMC no es suficiente para diagnosticar obesidad. Ahora también se consideran:
- Distribución y cantidad de grasa corporal
- Exámenes de laboratorio y estudios de imagen
- Impacto funcional sobre el organismo
Obesidad: una enfermedad multifactorial
El reconocimiento de la obesidad como una condición multifactorial obliga a cambiar el enfoque. Ya no basta con recomendar dieta y ejercicio: el tratamiento debe considerar factores hormonales, genéticos, emocionales y ambientales. Según la revista Obesity Surgery (mayo 2025), la atención debe ser multimodal y temprana.
Estigma y sesgos en el diagnóstico
Uno de los mayores retos es el estigma médico y social. Muchas veces, los síntomas de pacientes con obesidad son subestimados o malinterpretados. Esto provoca retrasos en el diagnóstico de enfermedades importantes, agravando la condición general del paciente.
Además, persisten creencias erróneas como pensar que el exceso de peso se debe únicamente a la “falta de voluntad”. En realidad, alteraciones hormonales como la resistencia a la leptina o el aumento de ghrelina dificultan la regulación del apetito y favorecen la ganancia de peso.
Cirugía bariátrica: parte del nuevo enfoque
Procedimientos como el bypass gástrico o la manga gástrica laparoscópica ayudan a controlar estos factores. Disminuyen los niveles de ghrelina y aumentan la sensibilidad a la leptina, reduciendo el apetito y mejorando el metabolismo.
El enfoque actual propone que la cirugía bariátrica deje de ser la “última opción” tras múltiples intentos fallidos. Así como ocurre en otras enfermedades crónicas, un tratamiento temprano mejora los resultados y reduce las complicaciones.
Tratamiento integral y colaborativo
Hoy se promueve un tratamiento multidisciplinario que incluya:
- Cirujanos bariátricos
- Nutricionistas
- Endocrinólogos
- Médicos de atención primaria
- Psicólogos
- Participación activa del paciente
Conclusión
El cambio en la definición de obesidad marca un antes y un después en su tratamiento. Reconocerla como una enfermedad crónica y compleja permite un abordaje más efectivo, libre de estigmas, y centrado en mejorar la calidad de vida del paciente desde el inicio.
Referencia científica:




