¿Qué es el esófago de Barrett?
El esófago de Barrett es una condición médica que se caracteriza por una metaplasia, es decir, un cambio anómalo en el tipo de células que recubren el esófago. Este proceso ocurre como un mecanismo de defensa ante la irritación crónica causada por la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). En otras palabras, debido a la inflamación provocada por la exposición del esófago a los ácidos gástricos, las células esofágicas se transforman en un tipo de células más resistentes al ácido.
Si esta irritación persiste sin tratamiento, la metaplasia puede evolucionar hacia una forma más grave, como el adenocarcinoma esofágico, un tipo de cáncer.
Es importante destacar que no todas las personas con reflujo gastroesofágico desarrollarán esófago de Barrett. De hecho, solo entre el 10% y el 15% de las personas con RGE crónico desarrollan esta metaplasia.
Factores de riesgo
Existen varios factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar esófago de Barrett, entre los cuales se incluyen:
- Ser de raza caucásica.
- Ser hombre.
- Tener más de 50 años.
- Contar con una circunferencia de cintura mayor a 102 cm.
- Tener antecedentes de enfermedad de reflujo gastroesofágico.
- Haber sido fumador.
- Contar con antecedentes familiares de esófago de Barrett.
- Tener un familiar de primer grado con adenocarcinoma esofágico.
Diagnóstico
El diagnóstico de esófago de Barrett requiere de una endoscopia digestiva alta acompañada de la toma de biopsias para examinar las células del esófago. Se recomienda realizar controles periódicos en hombres que padecen síntomas de reflujo durante más de cinco años y que además presenten dos o más factores de riesgo.
En mujeres, se debe considerar realizar estos controles si tienen factores de riesgo o antecedentes familiares de esófago de Barrett o adenocarcinoma esofágico en familiares de primer grado. También se recomienda un seguimiento regular en aquellos que hayan sido diagnosticados previamente con metaplasia en una endoscopia.
Tratamiento y seguimiento
Todos los pacientes diagnosticados con esófago de Barrett deben seguir un tratamiento con inhibidores de la bomba de protones, como el omeprazol, una vez al día. Estos medicamentos ayudan a reducir la producción de ácido en el estómago y a proteger el esófago de daños adicionales.
Los controles periódicos son fundamentales, ya que permiten detectar de manera temprana cualquier signo de progresión hacia el cáncer. Esto facilita un tratamiento más efectivo y menos invasivo, en comparación con los casos que no han sido monitoreados adecuadamente. La progresión a malignidad en pacientes con esófago de Barrett no displásico de bajo grado es de aproximadamente 0.33% anual, mientras que en aquellos con displasia de alto grado, el riesgo aumenta al 7% anual.
Es importante la prevención y reducción de los factores de riesgo mencionados. Cambios en los hábitos como dejar de fumar y bajar de peso pueden reducir la posibilidad de desarrollar cáncer de esófago.
Cirugía y riesgo de cáncer esofágico
Aunque la cirugía de manga gástrica puede aumentar la probabilidad de reflujo debido a los cambios anatómicos realizados, no se ha encontrado evidencia de que este procedimiento incremente el riesgo de cáncer esofágico.
Por otro lado, el bypass gástrico ha mostrado ser un factor que reduce el riesgo de desarrollar cáncer esofágico.
En todo caso, en personas diagnosticadas de esófago de Barrett o metaplasia, el control periódico, basado en endoscopía y tomando en cuenta los antecedentes personales y familiares, es fundamental para reducir el impacto del cáncer de esófago.